If your neighbour says to you El aire acondicionado no está cooling porque tiene tupida la pipería, would you understand that the machine isn’t cooling because the pipes are blocked? Are they speaking in Spanish? Or is it English? Neither. These days, it’s not out of the ordinary to hear phrases like these in the Spanish-speaking communities of some American states, like Florida, Georgia, Texas, California or New York. It’s a morphosyntactic and semantic fusion of English and Spanish, which has become known as “Spanglish.”

But, is it a new language or a distortion of existing ones?

The term Spanglish was coined between 1965 and 1970 to describe this phenomenon which was born in the suburbs of the main U.S. cities, whose rapid spread provoked curiosity in some, but worry in others.

Here are some examples:

Voy a la washatería a lavar la ropa (I’m going to the washatería to do some laundry)
(washatería from to wash, with lavandería (laundrette), with the same meaning as the latter)

María va a chequear al baby (María’s going to chequear the baby)
(chequear from to check, and comprobar; bebé , baby)

Mi honey tiene que vacunar la carpeta porque está muy sucia (My honey has to vacunar the carpeta because it’s very dirty)
(honey, meaning cariño; vacunar from to vacuum, aspirar; carpeta from carpet, alfombra)

Can anyone stop the rise of Spanglish? This is what the Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) (North-American Spanish Language Academy) is trying to do. Their mission is to help implement the correct use of Spanish amongst the 50 million Hispanics who live in the United States.

Meanwhile, Spanglish continues to cause controversy. Among its strongest supporters is the Mexican professor Ilán Stavans, who not only published a Spanglish dictionary, but also translated Miguel de Cervantes’ foremost work, “Don Quijote de la Mancha”: “In un palacete de La Mancha of wich nombre no quiero remembrearme […]”, which many believe would have the author turning over in his grave.

“Verbos” like parquear my car ( estacionar, to park), wachar la tele (ver, to watch), fowardear un email (enviar, to forward) are considered by some to be the result of a development in the two languages. For its critics, however, it represents a threat to the hispanic culture and language. In either case, the majority of experts believe that it’s a phenomenon that is likely to disappear with time.

Of course, while I respect the freedom to speak as one wishes, and don’t want to bother anyone, I think we should differentiate between linguistic loans, like líder, suéter or mánager, words like fútbol, bistec, iceberg, sándwich or apartamento (all recognised by the RAE – the Royal Spanish Academy), and language distortion. Perhaps we should make the effort to speak correctly, and not enter into the laziness of using a disfigured mishmash. After all, Spanglish isn’t a language, more a cocktail of badly-spoken English and Spanish.

What’s your opinion on Spanglish?
Si tu vecino te dice: El aire acondicionado no está cooling porque tiene tupida la pipería, ¿entenderías que el aparato no enfría porque la cañería está tapada? ¿Está hablando en español? ¿o es inglés? Ni una cosa ni la otra. Hoy en día no es nada extraño oír frases como esta en las comunidades hispanohablantes de algunos estados de los EEUU, como Florida, Georgia, Texas, California o Nueva York. Se trata de una fusión morfosintáctica y semántica del español con el inglés, que ha sido bautizada como “Spanglish”.

Pero, ¿se trata de un nuevo idioma? ¿o es una desfiguración del mismo?

El término spanglish fue acuñado entre 1965 y 1970 para designar este fenómeno nacido en los suburbios hispanos de las principales ciudades de EEUU, cuya rápida expansión despierta curiosidad en algunos, pero también la preocupación de otros.
Veamos unos ejemplos:

Voy a la washatería a lavar la ropa
(washatería de to wash -lavar- con significado de lavandería)

María va a chequear al baby
(chequear por to check, comprobar; baby, bebé)

Mi honey tiene que vacunar la carpeta porque está muy sucia
(honey, cariño; vacunar por to vacuum, aspirar; carpeta por carpet, alfombra)

¿Puede alguien detener el movimiento del spanglish? Esto es lo que intenta la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), cuya misión es ayudar a implementar el uso correcto del español de los 50 millones de hispanos que viven en los Estados Unidos.

Mientras tanto, el spanglish sigue despertado numerosas polémicas. Entre sus más fuertes defensores, el profesor mexicano Ilán Stavans, quien no sólo ha publicado un diccionario de spanglish, sino que además ha traducido la obra cumbre de Miguel de Cervantes, “Don Quijote de la Mancha”: “In un palacete de La Mancha of wich nombre no quiero remembrearme […]”. Así comienza esta nueva versión que, para muchos, haría revolverse en la tumba al escritor.

“Verbos” como parquear my car (estacionar, to park), wachar la tele (ver, to watch), fowardear un email (enviar, to forward) son para algunos resultado del desarollo de las lenguas. Para sus retractores, sin embargo, representan un peligro para el lenguage y la cultura hispánica. En todo caso, la mayoría de los expertos cree que este es un fenómeno que tiende a desaparecer con el tiempo.

Por supuesto sin la intención de molestar a nadie, y respetando la libertad de cada uno de hablar como quiera, creo que deberíamos diferenciar entre los préstamos lingüísticos, como son líder, suéter o mánager, vocablos como fútbol, bistec, iceberg, sándwich o apartamento (todos recogidos por la RAE) y la distorsión de idiomas. Quizás se debería hacer un esfuerzo por hablarlos correctamente, y no entrar en la pereza de hacer mezclas desfiguradas. Después de todo, el spanglish no es un idioma, sino más bien un cóctel entre español e inglés mal hablados.

¿Cuál es tu opinión sobre el spanglish?